Calentar a las personas y no los espacios

Lanas

¿Y si volviéramos al sistema de calefacción de nuestros ancestros? No se trata de volver necesariamente a la chimenea, sino a sistemas para calentar a las personas y no los espacios.

Durante mucho tiempo, las personas han utilizado fuentes de calor radiante, que sólo calentaban algunas partes de las habitaciones, como lo hacían las chimeneas, utilizando muebles, y otro tipo de utensilios para aislar las zonas más frías utilizando fuentes de calor para caldear ciertas partes de su cuerpo como las botellas de agua caliente o los braseros, y no tanto el hecho de calentar la habitación entera tal y como se hace hoy en día, despilfarrando una gran cantidad de energía.

Utilizar tecnologías que se basan en la conducción o en la radiación más que en la convención necesitaría quizás volver a aplicarse.

La calefacción puede representar entre un 20 y un 25% del consumo total de energía primaria. Combinar sistemas de calefacción de aire con sistemas de calefacción locales de calor radiante podría ser más rápido y más eficaz en términos de economía de energía.

Los sistemas de confort personal provocarían que los usuarios se sintiesen bien incluso si la temperatura ambiente no supera los 18º C. En este caso hablamos por ejemplo del sillón calefactor que puede consumir mucha menos energía que la calefacción que se utiliza a través de un calefactor de aire para calentar toda la habitación. La calefacción localizada permitiría ahorrar de un 30 a un 40% de energía con relación a la calefacción ambiental.

Todos los espacios de la casa no necesitan tener la misma temperatura. El confort que se percibe depende mucho de nuestra actividad. Pero la calefacción local permite también a gente diferente encontrar la temperatura ideal que su cuerpo necesita. Algunas investigaciones han demostrado que en las oficinas, los sistemas de calefacción personalizados podían reducir el consumo de energía y al mismo tiempo mejorar el confort térmico y los rendimientos en el trabajo, y esto mucho más que con la calefacción ambiental que provoca que uno de cada dos trabajadores se sienta molesto porque suele tener o demasiado frío o demasiado calor.

Además se puede imaginar una serie de elementos calefactores conductores incorporados a los muebles, lo que permitiría calentar los pies y las manos, estas partes del cuerpo que son más sensibles al frío.

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