Calentamiento climático, la geoingeniería de los océanos

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La geoingeniería nos hace soñar y asegura a los que ven en ella un medio para reducir el calentamiento climático, retirando el gas carbónico de la atmósfera. Incluso si esta operación se puede realizar en un futuro no muy lejano, no podrá resolver sin embargo el problema de la acidificación de los océanos.

La concentración de gases de efecto invernadero no había aumentado tanto como en estos últimos 15 años. A pesar de los compromisos tomados por muchos países, ninguna solución concreta parece emerger.

Para algunos, los problemas medioambientales van a hacerse cada vez más preocupantes a lo largo del siglo XXI, y nos van a empujar a cambiar radicalmente nuestros modos de vida, adoptando soluciones tecnológicamente más sostenibles. Sin embargo, para otros, los progresos tecnológicos, que van a un ritmo acelerado, nos podrán salvar y desembocar en una era de abundancia sin precedentes.

Basta con lanzarse en la geoingeniería retirando de la atmósfera el carbono imprudentemente proyectado por la era industrial y secuestrarlo geológicamente. Una sociedad canadiense cree en esta solución y está desarrollando un prototipo de máquina. En caso de éxito, habría que producir masivamente sistemas de este tipo con el fin de poder volver en algunos decenios a las tasas de CO2 atmosférico de comienzos del siglo XX, lo que no parece nada evidente.

También existe la posibilidad de establecer plantas particularmente grandes consumidoras de carbono y cuyo crecimiento es rápido. Sin embargo esto plantea el problema de la superficie de los suelos ocupados por el cultivo de estas plantas, puesto que esta producción se haría en detrimento de cultivos destinados a la alimentación.

En cualquier caso, sería un error seguir con el desarrollo económico e industrial esperando a que la tecnología haga posible un programa de geoingeniería eficaz, a pesar de que esta oportunidad pueda ser posible en algunos decenios.

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