Bruselas alerta de la sobrepesca en el Mediterráneo

Pesca

El diagnóstico de la Comisión Europea sobre las poblaciones de peces en el Mediterráneo no deja ninguna duda sobre el estado deplorable del enfermo. En el Oeste, entre las costas españolas y el mar Tirreno, el 96% de los stocks están sobreexplotados. Los pescadores europeos pescan de media 6 veces más piezas que lo que le harían falta a estas especies para que tuvieran una suerte de reproducirse y mantenerse de forma sostenible. En el Este, cerca de Creta y de Chipre, el 91% de las poblaciones de peces son pescadas más allá de lo razonable. Lo peor está en las zonas centrales, donde se encuentran los barcos de pesca de todos los países ribereños.

A pesar de que faltan datos para evaluar muchos stocks de peces, las cifras conocidas, que no han sido contestadas, son suficientemente alarmantes para suscitar una alerta de última hora. El pasado martes 9 y miércoles 10 de febrero, tuvo lugar en Catania, Sicilia, un importante seminario sobre el agotamiento de los recursos del Mediterráneo. Organizado por la Comisión Europea, reunió a científicos, representantes de 8 Gobiernos europeos de los países costeros, y a ONG’s sensibilizadas en el tema.

Desde 2015, el comisario europeo para el medio ambiente, en asuntos marítimos y de pesca, alerta de la situación en el Mediterráneo, que juzga preocupante. Estos últimos años, Europa, ocupada en concluir su reforma de las reglas comunitarias sobre pesca, ha pospuesto sistemáticamente la cuestión de este mar a la biodiversidad vulnerable, considerada como un espacio aparte donde las reglas no parecían aplicarse siempre. Sin embargo, el objetivo de esta política es el de terminar con la sobrepesca, o dicho de otra forma, no superar el punto de no retorno de regeneración de cada especie, llamado rendimiento máximo sostenible, y esto en todas las aguas europeas como más tarde en el año 2020.

Mientras que algunas poblaciones de peces dan señales de recuperación en el Atlántico, la degradación se acelera en el Sur. Apenas un 4% de los stocks principalmente pescados en barcos de la Unión Europea en el Mediterráneo, y en el Mar Negro, se acercan a ese famoso rendimiento máximo sostenible, y esto porque su captura está siendo controlada por acuerdos internacionales.

Para el resto, a diferencia del Atlántico, el Mediterráneo no está sometido a cuotas por especie, sino que se tiene en cuenta el esfuerzo de pesca, un cálculo global que integra el número de días pasados en el mar, hombres a bordo, cantidad y potencia de los barcos, etcétera. En definitiva, un sistema que las ONG’s estiman insuficiente, por falta de controles.

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