Bolsas plásticas producen 100.000 toneladas de residuos poco degradables

El pasado 3 de julio se celebró el Día Internacional Libre de Bolsas. A propósito de esta fecha es oportuno citar algunos datos nacionales aportados por CICLOPLAST:

– Cada persona usa anualmente unas 365 bolsas de plástico de usar y tirar en España, Esto significa 15 mil 300 millones de bolsas y unas 100 mil toneladas de basura. Lo peor es que de estos residuos sólo el 10 por ciento se recicla ya que éstos deben ser separados y poseen en su composición una combinación de materiales muy diversa con pocas aplicaciones, de modo que el 90 por ciento restante que no se recicla ni se reutiliza va a parar a los vertederos, ríos, océanos, etc.

Actualmente la Comisión Europea está estudiando un sistema eficiente para eliminar las bolsas plásticas en 2012, mientras tanto en España estamos cerca de aprobar una legislación que extiende la implementación de medidas para que las bolsas plásticas de un solo uso sean sustituidas en el 2018, cabe destacar que no se habla de su eliminación total y obigatoria.

La justificación de estas demoras podría estar en el hecho de que somos el principal productor de estas bolsas en la Unión Europea. Pero esto no es lo más relevante, las bolsas plásticas de un solo uso son apenas el 3 por ciento dentro de la fabricación de envases y embalajes de plástico en España, aunque también es cierto que el reciclaje de estos objetos ha aumentado, pero la industria de este sector daría un gran paso hacia la sostenibilidad si investigara y desarrollara materiales que produzcan un menor impacto medioambiental.

Por ahora, las alternativas de los ciudadanos son los carritos de la compra, cestas y bolsas de algodón reciclables o cualquier otro componente ecológico enmarcado dentro del comercio justo. Estos accesorios domésticos ahorran energía y materia prima que se deja de consumir en la fabricación de bolsas plásticas y similares.

Al respecto, la organización ecologista Greenpeace propone el lema ¡No me des la bolsa de plástico!, si acudimos al comercio menor que es el sector que más la utiliza para dispensar sus productos. Es un cambio de hábito muy útil para mejorar la conservación del medio ambiente.

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