Beneficios y contraindicaciones de la acuicultura -II-

acuicultura

La acuicultura, presenta otro inconveniente, que es la cría intensiva, cuyas consecuencias son las mismas que se trate de animales marinos o terrestres. Los peces procedentes de la agricultura, viven en gran cantidad en un espacio reducido, y están más expuestos a enfermedades que sus congéneres salvajes. En 2011, en Mozambique, la casi totalidad de la producción de gambas fue destruida por un virus.

En 2012, las granjas de acuicultura situadas en las costas de Madagascar fueron también contaminadas. Para evitar este tipo de escenarios, los criadores de Asia del Sureste dan a los peces antibióticos y otro tipo de medicamentos. Este tipo de antibióticos sin embargo ya no causan ningún efecto, puesto que los agentes patógenos se han convertido en resistentes. Además, cuando la cría se hace en jaulas colocadas directamente en el mar, los peces salvajes también pueden ser contaminados.

Por otro lado, los excrementos de los peces, ricos en nutrientes, son responsables de la eutrofización de las aguas, bien se trate de cultivo en mar o en agua dulce. En los manglares del sureste de Asia, los ecosistemas de los cursos de agua se han visto asfixiados. A esto se añade la deforestación de gran amplitud que ha sido necesaria para instalar este tipo de granjas. Según los datos de la FAO, 3,6 millones de hectáreas habrían sido deforestadas desde 1980 en favor de la acuicultura.

La acuicultura sostenible es posible

Mientras tanto, ciertos países han mostrado que otra vía era posible. De esta forma, en Noruega, los métodos de producción de salmón de cría han sido optimizados. Concretamente, ciertas vacunas han permitido a los criadores renunciar prácticamente al uso de antibióticos. Además, los peces nutridos gracias a otros métodos emiten menos excrementos.

Las cosas parece que se están moviendo a nivel industrial, pero también desde el punto de vista de los consumidores. Los clientes prestan mayor atención y compran peces de origen controlado. De hecho, el certificado europeo de producto procedente de la acuicultura permite conocer y certificar que se trata de un cultivo sostenible. Los productores y distribuidores que deseen adquirir este sello de control deben respetar la protección de las especies, el medio ambiente, y el agua durante el proceso de cría, pero igualmente cierto tipo de normas sociales que son muy estrictas.

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