Barack Obama emite su veto al proyecto Keystone XL

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El Keystone XL tendrá que esperar todavía más. Tal y como lo había dicho, el presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, se opuso el pasado 24 de febrero a un texto votado por el Congreso republicano, autorizando la construcción de este oleoducto, un proyecto de 7.000 millones de euros, que presentó la compañía TransCanada.

Este oleoducto debe permitir el transporte de petróleo canadiense, sacado de las arenas petrolíferas de Alberta, hacia el corazón de la industria petrolera americana, en el Golfo de Méjico. El portavoz republicano de la Cámara de los representantes, John Boehner, juzgó la postura de Obama como cercana a los “extremistas del medioambiente”, en detrimento de los “trabajadores americanos”.

Bloqueando la iniciativa de los elegidos, Obama se decantó por la forma y no por el fondo. Porque el proyecto concierne a dos Estados, Canadá y los Estados Unidos, el presidente estima que el Congreso se sobrepasa en sus funciones, al intentar obligarle. Obama espera oficialmente las conclusiones del departamento de Estado sobre las consecuencias para los Estados Unidos de esta construcción, para la economía, como para el medioambiente, antes de decidirse.

La producción de petróleo de las arenas petrolíferas es algo controvertido, porque es más contaminante que la producción de petróleo convencional. El trazado previsto debe permitir doblar una conducción existente, atravesando, del lado americano, Montana, Dakota del Sur, y Nebraska, donde tiene que conectarse a una red ya operativa. El oleoducto permitiría añadir 830 000 barriles por día con una capacidad existente de cerca de 600 000 según TransCanada.

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