Avalancha de lodo tóxico, el Estado brasileño exige una indemnización récord

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Cerca de 100 días después de una de las peores catástrofes ecológicas que haya conocido Brasil, ha llegado la hora de las cuentas. La empresa minera Samarco, sospechosa de negligencia, y culpable con ocasión de la ruptura de dos presas en el Estado de Minas Gerais, el pasado 5 de noviembre de 2015, debe concluir un acuerdo antes de final de este mes de febrero con el Gobierno brasileño.

La catástrofe provocó una avalancha de lodo cargada de residuos mineros vertidos en más de 600 kilómetros, incluyendo el pequeño pueblo de Benito Rodrigues, devastando la fauna y la flora, ensuciando el río Doce hasta el mar. 19 personas murieron con ocasión de la catástrofe.

La empresa, cuyo capital se reparte al 50% entre los grupos brasileños Vale y el australiano BHP Billiton, podría verse obligado a indemnizar con 4,45 mil millones de euros, permitiendo retomar en un lapso de 10 años la reparación provocada por la catástrofe. De forma inmediata, la empresa debe entregar dos mil millones de reales. Ciertamente, hasta ahora jamás el estado de Brasil había exigido una cantidad tan alta de indemnización. En el año 2000, tras una fuga de petróleo en la bahía de Guanabara, en Río de Janeiro, el grupo petrolífero Petrobras en el origen del desastre, tuvo que pagar una suma estimada en decenas de millones de reales.

El acuerdo, que para llegar a buen puerto debe vencer las últimas resistencias de la empresa, se añade a las demandas penales presentadas contra Samarco. Unos 10 miembros de la dirección de la empresa, están acusados por crimen medioambiental. La dirección del grupo podría verse inculpada por homicidio.

Samarco es sospechosa de negligencia por no haber dado la señal de alarma, lo que hubiera permitido salvar vidas. Peor aún, la empresa fue advertida en 2014 de algunos fallos en las dos presas.

De momento, ninguna prueba acusa formalmente al grupo. “No cabe duda de que una presa es una estructura compleja y vulnerable, el riesgo cero no existe”. Esto es lo que recuerda un miembro del comité brasileño sobre presas, organización encargada de mejorar los rendimientos de las construcciones.

Las causas de la ruptura de las dos presas, situadas cerca de la pequeña ciudad turística de Mariana, siguen siendo desconocidas. Una investigación está en curso, cuyos resultados se esperan de aquí a seis meses o un año, sin embargo, circulan diferentes hipótesis sobre la cuestión. Algunos evocan un pequeño temblor sísmico, o una posible sobrecarga. Las dudas persisten igualmente sobre el grado de toxicidad del lodo vertido en el río Doce.

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