Acuerdo definitivo para la extracción de petróleo y de gas en el Ártico

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Los Estados Unidos han confirmado su acuerdo definitivo con la compañía petrolífera Royal Dutch Shell para que comiencen las extracciones en el Océano Ártico, un proyecto contra el cual asociaciones de defensa del medio ambiente han estado luchando durante un tiempo para evitarlo.

El programa de explotación de Shell en Alaska ha llevado varios años de retraso tras una serie de problemas técnicos. El último se trata de las reparaciones de un rompehielo indispensable para las actividades de explotación en la zona petrolífera del mar de los Tchouktches.

Tras haber obtenido concesiones en este mar en 2009, bajo la presidencia de George W. Bush, Shell fue autorizada una primera en esta región en febrero de 2012. La compañía había invertido 6,3 mil millones de euros antes de esa fecha, cuando tuvo que suspender las operaciones 6 meses más tarde tras una serie de problemas, entre los que se encuentra la pérdida de control de una enorme plataforma, en la que 18 obreros tuvieron que ser rescatados por los guardacostas.

En 2013, el gobierno de Barack Obama retiró la autorización, exigiendo que todos estos problemas estuvieran resueltos. Finalmente, el 11 de mayo, Washington anunciaba que iba a autorizar con condiciones al petrolero que retomase las campañas de explotación.

Comenzó sus operaciones de extracción en el mes de julio, pero la oficina americana de seguridad y de medio ambiente se lo prohibió para que no acabará en las capas petrolíferas submarinas, hasta que no hubiera un barco equipado con un sistema que permitiese cerrar el pozo en caso de necesidad. Este barco ha llegado a la zona de explotación, y la agencia americana ha levantado las restricciones en uno de los pozos.

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