La absorción de CO2 en el Amazonas se reduce al mismo tiempo que sus árboles desaparecen

Amazonas

El mayor estudio del Amazonas a día de hoy revela que está perdiendo su capacidad para absorber el carbono de la atmósfera, una de sus principales cometidos al ser el “pulmón del planeta” en el cual vivimos.

Los resultados llegan gracias a este increíble estudio de 30 años de la selva de América del Sur, en el cual han participado un equipo internacional de 100 investigadores y que fue publicado estos días pasados en la revista Nature.

Sobre las anteriores décadas el bosque del Amazonas ha actuado como un vasto pozo de carbono absorbiendo más carbono de la atmósfera que esta emite, ayudando a poner el freno del aumento del cambio climático al que nos está llevando este sistema y sociedad acelerada. Un nuevo análisis de las dinámicas de la selva amazónica indica un increíble aumento del ratio de desaparición de árboles en esta vasta región.

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El autor líder del estudio, el Doctor Roel Brienen, de la Escuela de Geografía de la Universidad de Leeds dijo: “el ratio de mortalidad de árboles ha aumentado en más de una tercera parte desde mitad de los 80, y está afectando a la capacidad del Amazonas en almacenar el carbono“. Por otro lado el Doctor Ted Felpausch, coautor e investigador de la Universidad de Exeter dijo: “hemos medido un incremento en los ratios de crecimiento, con un aumento representando al alza en la capacidad de los bosques en acumular carbono en los árboles. El incremento del ratio de crecimiento que hemos estado observando en los bosques amazónicos en las pasadas décadas ha empezado a disminuir. Los resultados lanzan distintas preguntas sobre los principales culpables de este cambio“.

Lo que sucede es que debido al carbono extra que se acumula en los árboles consigue que estos mismos tengan que vivir más rápido como se podría decir y por lo cual mueren más jóvenes acortando su tiempo de existencia.

El estudio en Nature indica como el pozo de carbono que es el Amazonas ha reducido su capacidad debido a la aceleración de la muerte de árboles. De los 2000 millones de toneladas de dióxido de carbono que tomaba cada año en 1990, ahora se ha visto reducido a la mitad lo que conlleva consecuencias que son bastante drásticas.

El profesor Phillips avisa: “los bosques nos han hecho un gran favor, pero no podemos relegar en ellos para resolver el problema del carbono. Para esto necesitaremos cortar de raíz las emisiones de carbono si queremos reestablecer nuestro clima“.

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