30 años después de Chernóbil, los carnívoros siguen vivos

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El 26 de abril de 1986, se produjo el gran accidente nuclear a nivel mundial, en la central de Chernóbil, en Ucrania. Mientras que se pensaba que la fauna local se vería afectada, curiosamente está en plena fuerza, y los carnívoros igualmente.

Al norte de Ucrania, no lejos de la frontera con Bielorrusia, cerca de Chernóbil, las últimas generaciones de mamíferos de estos treinta últimos años parecen comportarse de manera normal. Sin embargo, han nacido allí donde se produjo la mayor catástrofe nuclear del siglo XX, en la central Lenin, responsable de la liberación de importantes cantidades de elementos radiactivos a la atmósfera.

Mientras que la web proporciona documentos de fuentes más o menos serias sobre los animales que presentan extrañas deformaciones, el estado y la salud de las poblaciones de los mamíferos en la zona de exclusión de Chernóbil, quedan todavía por conocer por parte de la comunidad científica.

Algunos estudios basados en datos sobre huellas de animales concluyen que hay una cierta abundancia de la fauna en esta zona, y que ninguna aportaría hasta el momento pruebas visibles significativas de algún problema. Otros estudios sugieren que las poblaciones de animales están agotadas en el seno de la zona, víctimas de diversas enfermedades y de mutaciones genéticas, tras sufrir radiaciones o contaminaciones durante este tiempo.

Los carnívoros se contaminan más

Para ver más claro, un equipo de científicos del Laboratorio de Ecología Savannah River, en la Universidad de Georgia, en los Estados Unidos, ha colocado una treintena de cámaras cerca de 100 lugares en una parte de la zona afectada por el escape radioactivo, en localidades con paisajes y niveles de contaminación heterogéneos. Los aparatos, instalados sobre un árbol, real o ficticio, y acoplados a trampas para atraer a los animales, tomaron fotografías en periodos de 7 días. Las instalaciones estaban lo suficientemente espaciadas para evitar que un individuo fuese visto dos veces a lo largo de un período de 24 horas.

Tras haber identificado a todas las especies y cifrado su frecuencia, los científicos han concentrado su análisis en los carnívoros. Normalmente al final de la cadena alimenticia, son susceptibles de concentrar la mayor parte de los contaminantes, por exposición medioambiental, y por ingestión de presas que a su vez consumieron alimentos afectados por la radiación.

Los resultados revelan la presencia de individuos de 14 especies de mamíferos en total. Todas las especies fueron percibidas en las estaciones cercanas o en las zonas con mayor índice de contaminación. La conclusión de los científicos es que no se han encontrado elementos que sugieran que las poblaciones han sido eliminadas en las zonas altamente contaminadas.

El equipo científico desea llevar otras investigaciones para determinar la densidad de la fauna y proporcionar las tasas de supervivencia cuantitativa.

Estos datos que conciernen a la respuesta de la flora y de la fauna a la exposición a la radiación radiactiva crónica son muy importantes para comprender mejor las consecuencias ecológicas del pasado, como fue el caso de Chernóbil o de Fukushima, y de los potenciales accidentes nucleares que puedan producirse en un futuro.

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